La CEG pide un gran pacto para impulsar la productividad
La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) pide un gran pacto a nivel Galicia, estable, en el que participen no solo el Gobierno de Galicia, sino también todos los grupos con representación en el Parlamento y los agentes económicos y sociales, para apoyar las iniciativas empresariales en Galicia e impulsar la productividad.
Las propuestas del empresariado van más allá y piden:
• Reforzar la simplificación administrativa especialmente para los proyectos industriales
• Reducción de los plazos máximos de autorización industrial
• Un calendario público de ejecución de proyectos estratégicos
• Seguimiento trimestral de inversiones comprometidas
• Evaluación independiente del grado de ejecución de la política industrial
El presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, advierte que “la AIReF ha puesto negro sobre blanco lo que el tejido empresarial lleva tiempo advirtiendo: Galicia no tiene un problema de talento; tiene un problema, y no solo, de velocidad administrativa. No podemos conformarnos con crecer: debemos crecer más que la media. La competitividad empieza en los despachos de la administración. Cada mes que se retrasa una autorización es una oportunidad que pierde Galicia. La mejor política industrial no es anunciar ayudas; es eliminar obstáculos”.
Así mismo, señala que “las empresas están acelerando, por lo tanto es el momento de liderar la transformación económica. No pedimos más recursos; pedimos mejores resultados. Galicia necesita más agilidad administrativa”. También alerta sobre “la utilización de los proyectos empresariales como arma política e ideológica. Detectamos oposición sistemática a la iniciativa empresarial e industrial desde determinados colectivos y organizaciones que trasladan a la ciudadanía una visión sesgada del impacto de los proyectos e iniciativas sobre el territorio”. Otro tema fundamental es el peso político que tiene Galicia en el contexto político-económico español. Advierte de que “los presupuestos, ayudas, etc., van a parar antes a otros territorios que aquí”.
Insiste en Galicia no puede conformarse con gestionar: necesita liderar. Explican que Galicia crece, pero lo hace por debajo de la media española y se sitúa entre las comunidades con menor dinamismo económico en el segundo trimestre del año. “Lo preocupante no es una décima menos de crecimiento; lo preocupante es que esa décima refleje un problema estructural”.
Desde la CEG recuerdan que la economía gallega dispone de empresas competitivas, sectores industriales sólidos y capacidad exportadora. “Son precisas medidas de política económica que acompañen ese potencial con la misma velocidad que exigen las empresas”.
Por lo tanto, incide Vieites, “Galicia no puede vivir de las inercias. Las empresas están haciendo su trabajo. La industria invierte, las exportaciones mantienen el pulso y las compañías siguen creando empleo pese a un contexto internacional complejo. Sin embargo, las distintas administraciones competentes deben promover que Galicia sea un territorio verdaderamente atractivo para las inversiones. La AIReF evidencia que Galicia pierde posiciones relativas y eso debería activar todas las alarmas”.
En este sentido, critica que “cuando Galicia pierde ritmo económico, pierde el conjunto de la sociedad gallega. La política económica no puede consistir únicamente en anunciar ayudas. Debe también concentrar sus esfuerzos en eliminar obstáculos. Hoy muchas empresas siguen encontrándose con: tramitaciones excesivamente largas; inseguridad en proyectos industriales; dificultades para desarrollar suelo empresarial; lentitud administrativa; y falta de coordinación entre departamentos»…
Los empresarios llevan meses advirtiendo de que los proyectos tardan demasiado; las inversiones encuentran demasiadas barreras; la burocracia sigue siendo un freno; y la política industrial necesita mayor capacidad ejecutiva.
Por último, Vieites añade que Galicia dispone de más recursos públicos que nunca. Así que el problema ya no es únicamente disponer de financiación, sino que el reto es convertir esos recursos en suelo industrial operativo, en nuevas inversiones, en innovación, en digitalización, en simplificación administrativa y en productividad. “La política económica debe medirse por resultados. La economía no entiende de titulares, entiende de indicadores. Y el indicador conocido esta semana es claro: Galicia pierde dinamismo respecto al conjunto nacional. La obligación es preguntarse por qué. Y, sobre todo, actuar. La industria necesita una administración que vaya a la velocidad de la empresa”.
En este sentido, manifiesta que “las empresas toman decisiones en semanas. Las administraciones siguen resolviendo en meses o incluso años. Ese desfase tiene consecuencias: inversiones que se retrasan, proyectos que se deslocalizan y oportunidades que se pierden”. Es decir que claramente la competitividad también depende de la rapidez administrativa.
“Exigimos más ejecución. No existe ninguna razón estructural que justifique estar en el grupo de menor crecimiento. Galicia debe aspirar a estar entre las regiones líderes, no conformarse con estar por debajo de la media. Lo que falta es profundizar en medidas de estrategia económica que incidan en la consecución de este objetivo”, concluye Vieites.