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La CEG denuncia que “muchos tramos del AVE Vigo-Oporto no están licitados ni en obra; el proyecto está en fase de estudios y diseño en buena parte de Galicia”

La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) denuncia que el calendario del proyecto de conexión de alta velocidad Lisboa-Oporto-Vigo ha vuelto a cambiar, recientemente.

El primer ministro portugués, Luís Montenegro, situó la finalización de la conexión en 2033 tras la cumbre bilateral con España. Antes se hablaba de 2032, pero Portugal ha ido retrasando sus propios plazos. El Gobierno español ha avanzado sobre todo en estudios y planificación, como el contrato para estudios informativos del tramo O Porriño–frontera (clave para conectar con Portugal). “Se habló de un compromiso político de acelerar las inversiones tras la última cumbre hispano-portuguesa, con Pedro Sánchez pidiendo agilizar los proyectos ferroviarios entre ambos países, pero todavía muchos tramos no están licitados ni en obra; el proyecto está en fase de estudios y diseño en buena parte de Galicia”, advierte el presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites.

Recuerda que la línea completa permitiría viajar entre Oporto y Vigo en unos 50 minutos. “Aunque los gobiernos hablan de 2033, varios actores creen que será más tarde. La Xunta de Galicia calcula que podría no estar hasta 2038 por retrasos en estudios y tramitaciones. Los principales problemas están en: la salida sur de Vigo y el tramo O Porriño–frontera portuguesa. Algunos análisis hablan del proyecto como un ‘tren fantasma’, porque lleva más de dos décadas con retrasos sucesivos”.

Por otra parte, señala que “Portugal sí está moviendo más piezas dentro de su plan ferroviario nacional. La línea Lisboa-Oporto tiene prioridad absoluta, en construcción por fases hasta 2030-2032. La conexión Oporto-Vigo se integrará como extensión norte del sistema de alta velocidad. Forma parte del proyecto estratégico de infraestructuras con inversiones de decenas de miles de millones, sin embargo, Portugal ha dejado claro que primero quiere terminar su red interna, especialmente Lisboa-Oporto”.

La Comisión Europea también está empujando otro eje: “su prioridad es el alta velocidad Madrid-Lisboa. El objetivo es que el viaje se realice en 3 horas alrededor de 2034. Eso ha hecho que la conexión Vigo-Oporto pierda protagonismo relativo dentro de la planificación europea”.

Para el empresariado, gallego y portugués, -puntualiza- “la conexión uniría directamente la llamada Eurorregión Galicia–Norte de Portugal, una mega-región de más de 6 millones de personas, 51.000 km² y donde 14.000 trabajadores cruzan la frontera diariamente para trabajar. Eso significa que, con alta velocidad, muchos desplazamientos laborales pasarían a ser diarios entre ciudades de ambos países”.

Explica que entre Vigo y Oporto existe un corredor urbano muy denso. El sistema de ciudades está conectado por el Eixo Atlántico, una red de cooperación entre más de 30 municipios que promueve proyectos comunes y lobby ante la UE.

“Si el tren tarda 50 minutos entre Vigo y Oporto, estas ciudades funcionarían casi como una sola área metropolitana extendida. El eje Galicia – norte de Portugal es uno de los polos industriales más importantes del sur de Europa, cuyos sectores clave son la industria automovilística (Vigo: factoría Stellantis + gran industria auxiliar); el norte de Portugal tiene uno de los mayores clústeres textiles de Europa; en el sector naval cuenta con astilleros gallegos y portugueses; y en cuanto a tecnología y startups hay polos tecnológicos en Braga y Oporto”.

La conexión ferroviaria también tiene una dimensión logística, insiste Vieites. “Vigo es uno de los puertos más importantes de España en automóviles y mercancía general y Leixões (Oporto) es uno de los principales puertos portugueses. Con el AVE o tren de altas prestaciones se podrían crear corredores logísticos hacia Europa, combinando: puertos, tren, autopistas ferroviarias y plataformas logísticas”.

En este sentido, añade que el comercio entre Galicia y el Norte de Portugal es muy intenso. “Algunos analistas comparan esta zona con Benelux (Bélgica-Países Bajos-Luxemburgo), porque son economías muy interconectadas, ciudades cercanas, fronteras permeables, industria exportadora. La diferencia es que la infraestructura ferroviaria aún no está a la altura, y ahí entra el proyecto Vigo-Oporto. Por ello, debemos insistir en crear una euro-región económica Galicia-Norte de Portugal, el propio alcalde de Oporto, Rui Moreira, afirma que la demanda del eje Vigo-Oporto es mucho mayor que la de Lisboa-Madrid. El tren permitiría competir con regiones europeas con mayor integración económica”.

Desde la CEG defienden la importancia de la infraestructura ferroviaria como un factor clave para el desarrollo económico y social de la comunidad gallega. “El impacto de la alta velocidad en Galicia no solo ha beneficiado a las grandes urbes como A Coruña, Santiago de Compostela y Ourense, sino también a zonas rurales y ciudades de menor tamaño. La mejora de la conectividad permite combatir la despoblación y fomenta el establecimiento de nuevas oportunidades de negocio, fortaleciendo el desarrollo equilibrado del territorio”.

Abogan por una planificación coordinada con las autoridades portuguesas “para garantizar que las inversiones en alta velocidad sean un motor de cooperación transfronteriza y refuercen la integración de nuestras economías. La colaboración hispano-lusa en este ámbito es clave para consolidar un sistema ferroviario moderno, sostenible y competitivo, capaz de posicionar al noroeste peninsular como un referente de movilidad y desarrollo en Europa”.

La Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo (ECDT) aprobada en la Cumbre Luso-Española celebrada en el año 2020 recogía ya como una de las acciones previstas en relación a las infraestructuras y la conectividad territorial dar prioridad a la finalización de las infraestructuras del Corredor Atlántico, así como modernizar las infraestructuras ferroviarias de la conexión del eje atlántico hispano-luso.

“Los recursos públicos se deben emplear en luchar contra las disparidades y cohesionar territorios. El enlace ferroviario Vigo-Oporto es vital para potenciar el desarrollo económico y la integración transfronteriza del noroeste de la Península Ibérica. No se puede seguir perpetuando el desequilibrio existente en las inversiones y oportunidades de desarrollo de nuestra región. Es imperativo darle la relevancia y la urgencia necesarias a la construcción de este nexo vital para el desarrollo económico y social de ambos territorios”, concluye el presidente de la CEG.