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La falta de corresponsabilidad y sus consecuencias

La falta de corresponsabilidad y sus consecuencias

Hablamos de compartir las responsabilidades entre hombres y mujeres para alcanzar la igualdad real: el trabajo doméstico, las labores de cuidados, la implicación en la educación y en las relaciones familiares.

Es verdad que, en los últimos treinta años, se han logrado grandes avances en el ámbito de la igualdad de oportunidades en el trabajo. Pero la incorporación masiva de las mujeres al mundo del empleo remunerado no ha venido acompañada por la equivalente incorporación de los hombres a los trabajos de cuidados no remunerados, y esta falta de responsabilidad de los hombres es uno de los principales obstáculos a la igualdad real y efectiva de unos y otras. 

Muchos hombres siguen priorizando mayoritariamente sus carreras profesionales sobre las responsabilidades de cuidados del hogar y la familia, porque, al final, “alguien” lo hará. Si, ellas.
Tanto la costumbre como la presión social del grupo de iguales sigue favoreciendo que, muchos varones, no se esfuercen en adquirir destrezas cuidadoras. 

El resultado ya es sobradamente conocido: doble carga para ellas y división sexual del trabajo, que son fuente de desigualdad y discriminación. 

Hacer de la corresponsabilidad una forma de vida es construir igualdad real entre todos y todas:

  • Se trata de compartir, no de repartir. Dentro y fuera del ámbito laboral. Dentro y fuera del hogar.
  • Es comprometerse de verdad con la igualdad real. En todas las esferas de las relaciones sociales.

La Comisión Europea sigue alertando de que ellas, a pesar de estar más preparadas, tienen más dificultades para entrar y mantenerse en el mercado laboral. 

La causa: la falta de corresponsabilidad. Aún son ellas las que tienen que elegir entre cuidar o trabajar de forma remunerada. Los roles que asocian el cuidado a las mujeres y la brecha salarial existente posibilitan que, si alguien tiene que dejar de trabajar para cuidar, lo hagan ellas.

Seguimos viviendo en una sociedad con un reparto del trabajo doméstico y de las responsabilidades desequilibrado y alejado del ideal deseable por todas y todos y que, por tanto, no es corresponsable. 

La falta de corresponsabilidad y la brecha salarial son culpables de que las mujeres no desarrollen todo lo que pueden su carrera profesional, e incluso que no lleguen a penetrar en el mercado laboral. 

Si realmente quieres contribuir para lograr una sociedad más justa, igualitaria y enriquecedora para todos y todas: practica e inculca la corresponsabilidad. 

Vale la pena.

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Gabinete técnico de Igualdad 

igualdade@ceg.es
981 555 888

 

Autor
Confederación de Empresarios de Galicia
Editor
Confederación de Empresarios de Galicia
Formato
Electrónico
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